viernes, 30 de noviembre de 2012
viernes, 28 de enero de 2011
¿En qué se basa la terapia de sonido con cuencos?
La terapia del sonido se fundamente en este principio de "resonancia en simpatía o
solidaria". El término resonancia se refiere al índice vibratorio de un objeto, y la resonancia
solidaria o en simpatía se refiere al hecho de que un objeto vibrante provoca una vibración
acompasada en otro; dicho de otro modo, el índice de vibración de un objeto se iguala al
índice de vibración de otro objeto. Así es como actúa la cimática, y a esto se debe también
el hecho de que algunas cantantes de ópera sean capaces de romper objetos de cristal con
sus voces, o de que el ruido de los vehículos en circulación provoque el traqueteo de sus
muebles. Ya hemos demostrado que cada parte del cuerpo y sus campos están vibrando. Es,
pues, lógico que cada parte del cuerpo, se trate de un órgano o de un chakra, tenga una
frecuencia (índice de vibración) óptima, sana. Cuando estamos enfermos, se debe a que
alguna parte de nosotros no está vibrando en armonía consigo misma, con las demás partes
o con el entorno. Esta disonancia o enfermedad puede sanarse con sonido y voluntad
(intención)‚ devolviendo a las partes enfermas su frecuencia sana.
Algunos de los modos en que el sonido puede ayudar en la sanación:
• Alivio del estrés y la ansiedad.
• Mejora de la concentración.
• Mejora de la creatividad.
• Mejora de la visión (física, mental y espiritual).
• Equilibrio de los hemisferios cerebrales.
• Restablecimiento del equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la
hipófisis o pituitaria.
• Alivio de la sinusitis y los dolores de cabeza.
• Estímulo de la actividad de las ondas alfa o meditación profunda.
• Aumento de la energía por medio de la estimulación del líquido cefalorraquídeo
(posiblemente la forma física de la energía kundalini).
• Equilibrio y limpieza de los chakras y del aura (y los órganos y glándulas
correspondientes).
• Limpieza del entorno.
• Fácil acceso a la intuición y a la conciencia superiores.
El concepto del sonido como medio capaz de transportar el espíritu humano a un estado
diferente de conciencia es tan antiguo como la propia humanidad. Es un concepto que se
puede observar en cualquier parte, en todo momento, no sólo en el hombre sino también en
animales. Los sonidos sin palabras transmiten mensajes que van acompañados por estados
que se extienden desde la tensión a la relajación, inquietud por el sentido de bienestar.
Los animales pueden atraerse o ahuyentarse los unos a los otros, tranquilizándose o
asustándose entre sí con sonidos. El hombre no es diferente. Toda madre está familiarizada
con la comunicación entre ella y su nuevo hijo recién nacido. Responde inmediatamente al
llanto del niño y su suave tarareo arrulla al niño al sueño. Esto no es nuevo; es un hecho de
la naturaleza que todos podemos utilizar si tenemos la habilidad de producir sonidos. Lo
que puede ser nuevo es que algunas personas, como también algunos animales, pueden
producir sonidos utilizando objetos en vez de los órganos de sus propios cuerpos. Para
empezar, el cuerpo produce muchos otros sonidos: latido del corazón, circulación,
digestión.
Objetos exteriores al cuerpo también pueden producir sonidos, ya sea por sí solos o cuando
los utiliza el hombre. Se pueden lanzar, agitar, golpear, soplar o frotar entre sí. Cada uno de
estos sonidos tiene un efecto específico: te pueden poner la carne de gallina o simplemente
producir un sentimiento placentero. Hacen aparecer sentimientos y también imágenes.
solidaria". El término resonancia se refiere al índice vibratorio de un objeto, y la resonancia
solidaria o en simpatía se refiere al hecho de que un objeto vibrante provoca una vibración
acompasada en otro; dicho de otro modo, el índice de vibración de un objeto se iguala al
índice de vibración de otro objeto. Así es como actúa la cimática, y a esto se debe también
el hecho de que algunas cantantes de ópera sean capaces de romper objetos de cristal con
sus voces, o de que el ruido de los vehículos en circulación provoque el traqueteo de sus
muebles. Ya hemos demostrado que cada parte del cuerpo y sus campos están vibrando. Es,
pues, lógico que cada parte del cuerpo, se trate de un órgano o de un chakra, tenga una
frecuencia (índice de vibración) óptima, sana. Cuando estamos enfermos, se debe a que
alguna parte de nosotros no está vibrando en armonía consigo misma, con las demás partes
o con el entorno. Esta disonancia o enfermedad puede sanarse con sonido y voluntad
(intención)‚ devolviendo a las partes enfermas su frecuencia sana.
Algunos de los modos en que el sonido puede ayudar en la sanación:
• Alivio del estrés y la ansiedad.
• Mejora de la concentración.
• Mejora de la creatividad.
• Mejora de la visión (física, mental y espiritual).
• Equilibrio de los hemisferios cerebrales.
• Restablecimiento del equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la
hipófisis o pituitaria.
• Alivio de la sinusitis y los dolores de cabeza.
• Estímulo de la actividad de las ondas alfa o meditación profunda.
• Aumento de la energía por medio de la estimulación del líquido cefalorraquídeo
(posiblemente la forma física de la energía kundalini).
• Equilibrio y limpieza de los chakras y del aura (y los órganos y glándulas
correspondientes).
• Limpieza del entorno.
• Fácil acceso a la intuición y a la conciencia superiores.
El concepto del sonido como medio capaz de transportar el espíritu humano a un estado
diferente de conciencia es tan antiguo como la propia humanidad. Es un concepto que se
puede observar en cualquier parte, en todo momento, no sólo en el hombre sino también en
animales. Los sonidos sin palabras transmiten mensajes que van acompañados por estados
que se extienden desde la tensión a la relajación, inquietud por el sentido de bienestar.
Los animales pueden atraerse o ahuyentarse los unos a los otros, tranquilizándose o
asustándose entre sí con sonidos. El hombre no es diferente. Toda madre está familiarizada
con la comunicación entre ella y su nuevo hijo recién nacido. Responde inmediatamente al
llanto del niño y su suave tarareo arrulla al niño al sueño. Esto no es nuevo; es un hecho de
la naturaleza que todos podemos utilizar si tenemos la habilidad de producir sonidos. Lo
que puede ser nuevo es que algunas personas, como también algunos animales, pueden
producir sonidos utilizando objetos en vez de los órganos de sus propios cuerpos. Para
empezar, el cuerpo produce muchos otros sonidos: latido del corazón, circulación,
digestión.
Objetos exteriores al cuerpo también pueden producir sonidos, ya sea por sí solos o cuando
los utiliza el hombre. Se pueden lanzar, agitar, golpear, soplar o frotar entre sí. Cada uno de
estos sonidos tiene un efecto específico: te pueden poner la carne de gallina o simplemente
producir un sentimiento placentero. Hacen aparecer sentimientos y también imágenes.
sábado, 5 de junio de 2010
La magia del kristal
"Cuando comprendemos la naturaleza, comprendemos como se manifiesta Dios"
Los Cristal se caracterizan por vivir interna y externamente, los extremos en exceso. Para ellos nada en la vida posee un tamaño natural. No vivencian la felicidad, sino el éxtasis, tampoco vivencian tristeza, sino una depresión abismal y negra. Entre ambos extremos, esta clase de personas, encuentra identificarse con su naturaleza. Viven en un estado constante de inspiración sublime, divina.
Los Cristal no se entusiasman con algo, sienten fascinación, aunque pocas veces dejan que otros se percaten de ello.
Ellos ya no captan energías del Universo como las demás vibraciones, ellos ahora, constituyen su propio universo y manejan sus propias energías. En realidad ellos vienen a unificar y encausar los poderes espirituales del inconsciente colectivo.
Completan así un gran ciclo evolutivo, proceda de donde proceda su espíritu.
Sienten que cuanto más alimentan energéticamente a otros, ellos más se activan internamente, conectándose con todo lo que les rodea, he aquí el gran don del Cristal.
Al ser de naturaleza antagónica, puede caer fácilmente en extremos que logran perjudicarle en gran medida. Son estas las causas por las cuales ellos buscan estar solos, no toleran la violencia ni la agresión, ambos puntos son conformantes de un extremo de la existencia y la vida. Tienden naturalmente a la paz y quietud, por ende buscan aquello que les reconforta buscando un equilibrio en el mundo externo, silencio y tranquilidad. Si prestamos atención, comprenderemos el funcionamiento y naturaleza completa del Universo en esta clase de personas.
Las tradiciones más antiguas de Oriente poseían una concepción holística del ser humano y consideraban que los males del cuerpo tenían una raíz más profunda. La enfermedad no era para ellos sino una desarmonía energética de la persona. En suma, los antiguos parecían saber que todo en el universo vibra.
Pitágoras afirmaba que "cada cuerpo celestial, cada átomo, produce un sonido particular debido a su movimiento, ritmo o vibración. Es más, todos esos sonidos o vibraciones componen una armonía universal en la que cada elemento, sin perder su propia función y carácter, contribuye a la totalidad", lo cual incluye al cuerpo humano. Cada célula y cada órgano de nuestro cuerpo, por tanto, vibran continuamente a una determinada frecuencia. Y así, cuando un órgano está sano su frecuencia vibratoria está en armonía con el resto del cuerpo; pero si esa frecuencia se altera se rompe la armonía y aparece lo que conocemos como enfermedad.
Pues bien, los cuencos de cuarzo emiten e inducen un modelo de onda alfa que es el mismo que emite el cerebro en los estados meditativos y de profunda calma. Y se ha podido comprobar que en esos estados hay un aumento significativo de la producción de linfocitos T, responsables del sistema inmunitario.
También sabemos hoy que es posible modificar -por el principio de resonancia- estas frecuencias alteradas a través de la transmisión de otras frecuencias. Y eso es lo que convierte al sonido en un proceso terapéutico capaz de abrir la puerta al equilibrio físico, emocional, mental y espiritual. Y es que merced al principio de resonancia, que el sonido de los cuencos de cuarzo ajusta la vibración de la persona a la misma frecuencia emitida del mineral; es decir, terminan ambos vibrando al mismo ritmo.
El sonido de los cuencos de cuarzo y de los cuencos tibetanos, afecta de manera global al individuo. Primero equilibra su cuerpo energético y los chakras (centros de energía) y luego limpia el campo áurico. Además, la vibración repercute en la columna que actúa como vehículo de resonancia y se extiende a través del sistema nervioso a nuestras células, tejidos y órganos. Esa es la razón de que la vibración producida por los cuencos tenga la capacidad de disolver bloqueos en el cuerpo físico y sutil así como de que se utilice en casos de contracturas musculares, roturas y otros problemas óseos. La vibración de los cuencos resuena y armoniza la estructura cristalina presente también en nuestro esqueleto.
Asimismo, tiene efectos positivos en casos de artrosis, problemas circulatorios, piedras en el riñón, depresiones, problemas neuronales y otras múltiples dolencias. Sin olvidar que cargan y potencian con su vibración esencias florales y aceites esenciales y que se utilizan en la limpieza de espacios físicos.
PARA ADQUIRIR UNO DE NUESTROS CUENCOS CONTACTESE ATRAVEZ DE NUESTRO MAIL miguel.altamira@gmail.com
Los Cristal se caracterizan por vivir interna y externamente, los extremos en exceso. Para ellos nada en la vida posee un tamaño natural. No vivencian la felicidad, sino el éxtasis, tampoco vivencian tristeza, sino una depresión abismal y negra. Entre ambos extremos, esta clase de personas, encuentra identificarse con su naturaleza. Viven en un estado constante de inspiración sublime, divina.
Los Cristal no se entusiasman con algo, sienten fascinación, aunque pocas veces dejan que otros se percaten de ello.
Ellos ya no captan energías del Universo como las demás vibraciones, ellos ahora, constituyen su propio universo y manejan sus propias energías. En realidad ellos vienen a unificar y encausar los poderes espirituales del inconsciente colectivo.
Completan así un gran ciclo evolutivo, proceda de donde proceda su espíritu.
Sienten que cuanto más alimentan energéticamente a otros, ellos más se activan internamente, conectándose con todo lo que les rodea, he aquí el gran don del Cristal.
Al ser de naturaleza antagónica, puede caer fácilmente en extremos que logran perjudicarle en gran medida. Son estas las causas por las cuales ellos buscan estar solos, no toleran la violencia ni la agresión, ambos puntos son conformantes de un extremo de la existencia y la vida. Tienden naturalmente a la paz y quietud, por ende buscan aquello que les reconforta buscando un equilibrio en el mundo externo, silencio y tranquilidad. Si prestamos atención, comprenderemos el funcionamiento y naturaleza completa del Universo en esta clase de personas.
Las tradiciones más antiguas de Oriente poseían una concepción holística del ser humano y consideraban que los males del cuerpo tenían una raíz más profunda. La enfermedad no era para ellos sino una desarmonía energética de la persona. En suma, los antiguos parecían saber que todo en el universo vibra.
Pitágoras afirmaba que "cada cuerpo celestial, cada átomo, produce un sonido particular debido a su movimiento, ritmo o vibración. Es más, todos esos sonidos o vibraciones componen una armonía universal en la que cada elemento, sin perder su propia función y carácter, contribuye a la totalidad", lo cual incluye al cuerpo humano. Cada célula y cada órgano de nuestro cuerpo, por tanto, vibran continuamente a una determinada frecuencia. Y así, cuando un órgano está sano su frecuencia vibratoria está en armonía con el resto del cuerpo; pero si esa frecuencia se altera se rompe la armonía y aparece lo que conocemos como enfermedad.
Pues bien, los cuencos de cuarzo emiten e inducen un modelo de onda alfa que es el mismo que emite el cerebro en los estados meditativos y de profunda calma. Y se ha podido comprobar que en esos estados hay un aumento significativo de la producción de linfocitos T, responsables del sistema inmunitario.
También sabemos hoy que es posible modificar -por el principio de resonancia- estas frecuencias alteradas a través de la transmisión de otras frecuencias. Y eso es lo que convierte al sonido en un proceso terapéutico capaz de abrir la puerta al equilibrio físico, emocional, mental y espiritual. Y es que merced al principio de resonancia, que el sonido de los cuencos de cuarzo ajusta la vibración de la persona a la misma frecuencia emitida del mineral; es decir, terminan ambos vibrando al mismo ritmo.
El sonido de los cuencos de cuarzo y de los cuencos tibetanos, afecta de manera global al individuo. Primero equilibra su cuerpo energético y los chakras (centros de energía) y luego limpia el campo áurico. Además, la vibración repercute en la columna que actúa como vehículo de resonancia y se extiende a través del sistema nervioso a nuestras células, tejidos y órganos. Esa es la razón de que la vibración producida por los cuencos tenga la capacidad de disolver bloqueos en el cuerpo físico y sutil así como de que se utilice en casos de contracturas musculares, roturas y otros problemas óseos. La vibración de los cuencos resuena y armoniza la estructura cristalina presente también en nuestro esqueleto.
Asimismo, tiene efectos positivos en casos de artrosis, problemas circulatorios, piedras en el riñón, depresiones, problemas neuronales y otras múltiples dolencias. Sin olvidar que cargan y potencian con su vibración esencias florales y aceites esenciales y que se utilizan en la limpieza de espacios físicos.
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